No puedo ver mejor Analogía,
tanto acertada como poética,
Que naturalice la estética,
Y la esencia de la idea prescriba,
Que ¿para qué nombrarla,
Si no es entendida?,
Y si lo es, palabra escondida,
¿Para que habría que expresarla?
Entonces, una de estas piezas,
Será alguno de nosotros,
¿podrían ser tan pocos,
Los romances? Porque esas,
Sólo se acoplan con pocas,
¿Acaso nosotros nos ensamblamos
Con alguien siquiera, Que olvidamos,
Que nadamos como focas,
En un mar de amorosa incertidumbre,
Donde encontramos la lumbre,
En románticas ocasiones azarosas?
Respuesta que será diferente,
Para quién, cómo el amar siente,
Y como una pieza vamos,
Entonces, otra encontramos,
Que pareciera,
De cierta medida
Como si para nuestra vida,
Hecha fuera,
Y, oh paradoja, estar no puedan,
Juntos aunque quieran,
Al menos por tiempo cierto,
Que a medir no acierto,
Pero hay algo que mi fuero teme,
Y es al fuego tan fuerte,
Que por no verte,
¡Sería muy triste que se queme!
Porque si somos transmutables,
En vez de piezas rígidas,
Podríamos ser víctimas,
De los cambios intratables,
Que si algo de estos cambios sabemos,
Es que una vez mutados,
Cuando con cambios cambiamos,
Volver a como estábamos no podemos,
Entonces, ¿qué sucediera,
Cuando la oportunidad,
Sobrepase la adversidad,
Y estar juntos al fin se pudiera,
Para tener que admitir,
Que las piezas nuestras,
En supuesto futuro pasado muestran,
Que no han vuelto a coincidir?
¡Qué va! ¿Algo puedo hacer?
¿Qué decir?
El mundo habralo de conocer,
Pues no me puede inhibir,
Sólo nos queda,
El mismo fuego que nos quema,
Cuánto arde y arderá,
Llama que sublime al cielo vuela,
O lumbre que apenas visible sea,
Sólo el tiempo lo dirá.
Endemientras los brazos en cruz,
No han de quedar,
Buscando o haciendo la luz,
loable es por lo que luchar,
Sobre todo por cómo a la luz llame,
Materia subjetiva que en otro Poema, tal vez largo, tal vez corto, tal vez... hable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario