viernes, 27 de febrero de 2015

Ya lo sé

¿No tengo excusa? ya lo sé, ahora le escribo poemas sin saber por qué. Incluso no me pesa, que son las virtudes los títulos de nobleza, y si es virtud la belleza, elogiarla se me hace adulación extraña, porque es más concedida por la naturaleza que por sus hazañas, mas, siendo estas tantas, al punto tal, que se puede con las de la naturaleza compararlas, si no son más. Porque yo no sé decir si eres más bella que virtuosa, si tanto esfuerzo das, debiere por ello elogiarte más, aunque seas tan hermosa.

jueves, 19 de febrero de 2015

Pese a todo


No quisiera ver a tu corazón
En un reino que las poesías no fuesen,
Aunque se pierda solo. Irialolo a buscar,
Entre versos o entre poesías tal vez podrialo hallar,
Y cuando no, bucear en reino tan emocionante,
Aunque nos haga estallar el corazón por su sentir palpitante,
Sentir parecido a tenerlo ahogado entre lazos
Y al mismo tiempo, tan grande y crecido
Que con un mínimo roce se ha de hacer pedazos,
Porque va creciendo y a medida que se agranda
Se enflaquece su material,
Entonces cualquier palabra lo alcanza
Y es frágil y sólo nos resta soñar,
Pese a los peligros todos, con una sonrisa irialo a buscar.

Mi corazón no resiste


Mi corazón no resiste,
Por más que intento callarlo no se deja, insiste,
Viene con versos baladas, algunas humanas, otras voladas,
No lo puedo detener, quiere palpitar, saltar y retorcer
Hasta agotar de él como un paño en inspiración embebido,
Escurriéndolo todo en el papel,
Hasta dejar un pliego rojo de pasión teñido.

sábado, 14 de febrero de 2015


Le escribiré 
Ella no me deja nunca,
y aunque me hace doler,
Al menos me es fiel siempre,
Es maravillosa,
Pero amarga
Y no es sólo mía
No me deja nunca a mí, Pero a los otros tampoco
Está en todas partes,
Pero idee un lenguaje, 
Una forma de hablarle
Porque ella es muda
Bah no es muda, pero habla con la boca de otros 
Porque no tiene boca
O si la tiene es la ausencia de esa misma boca,
Hablo de la tristeza, De la soledad
Y yo le hablo con poesías
De las más bellas Que hay en la vida
Y ella no me contesta, porque es fría, pero se torna menos doliente,
esa fatídica deidad,
que no es otra que la soledad...
Es perfecta para mí
Porque es una felicidad futura
Y a mí me gusta la felicidad,
Quien más sufre la soledad, más goza de la compañía.
¿Por qué?
Porque luego,
Un roce,
Que para otros sería trivial,
Se vuelve para mí,
un bálsamo de, ensoñaciones...
 
Por eso, un beso,
no es un beso para mí,
es un vórtice,
Hacia otra dimensión,
Es el gusto de los labio,
entretejidos por la imaginación, es la melodía de las lenguas en el concierto de la respiración.
Es una forma de experimentar la calma,
y sorber
al borde de los labios...
¡El Alma!
Por eso no es tan terrible sufrir,
Porque la nueva experiencia,
La que va a venir,
aunque sea trivial,
quien ha sufrido horrores,
la encuentra angelical.

viernes, 13 de febrero de 2015

El niño sin bosque

Tobi era un niño muy alegre,
Que un día se fue de campamento,
jugó todo el día con sus amigos,
Y no se separaron, ni siquiera un momento,

Pero a la primera noche,
Su madre sentenció firme,
No te alejes jamás del campamento,
Y no hay nada que puedas decirme.

Tobi se puso triste,
Porque sus amigos desaparecían en el bosque,
Jugando con la diversión más plena,
A las escondidas, bajo el Sol o la luna llena.

Una semana pasó de esta manera,
Y Tobi a solas lloraba,
Los adultos se daban a la bebida,
Mientras los niños en el bosque jugaban,

La noche anterior al retorno,
¡Por fin llegó!
Todas las familias una fiesta armaron,
Y Tobi, se alegró,

Él estaba muy contento de regresar,
La noche muy pronto pasaría,
Y él ya se encontraría,
En el sillón donde le gustaba descansar,

Con tan lindas ensoñaciones,
Y sin nada que hacer,
Se metió en su bolsa de dormir,
y ya más despierto no se pudo mantener,

Los grillos chirriaban desesperados,
Había tenido una pesadilla,
Un enorme charco había a su lado,
Pero llovía de un modo suave y liviano,

¡Qué raro! el niño exclamó,
No oía ni a sus padres, ni a sus amigos,
¿Qué hora serán se preguntó?
Pero no llevaba su celular consigo...

Salió de la carpa muy veloz,
Y un frío helado su cuerpo recorrió,
Estaba pálido de un modo atroz,
Y su remera blanca se había vuelto roja,
Como los charcos, el pasto y las hojas,
Detrás de él, una voz infernal le susurró,

"Date la vuelta" dijo la horrible voz,
Pero él, ni se movió,

Un amigo de la espesura del bosque salió,
y grito aterrado "Corre y no te des la vuelta"
Mientras él corría,
Una sombra delgadísima lo seguía,
La voz de su amigo otra vez se oyó,
¡Ve por el camino de Bambúes,
Hasta la casa abandonada!
No dijo más, y desapareció.

Tobi encontró a sus padres,
Y a los de sus amigos en partes más de dos,
Corría y lloraba,
Hasta que en el bosque se perdió,

En la casa abandonada,
Cuya puerta de entrada,
Poseía mil conjuros,
Pintada toda entera,
De círculos, ojos,
figuras y estrellas,

Todos los niños menos Tobi,
Nos salvamos en la casa, esa noche de terror,
Todos huérfanos quedamos,
Y jamás lo hablamos,
Por no recordar el temor,

De lo contrario nunca me hubiese,
Atrevido a contar aquel mal,
Pero lo encontraron luego de quince años,
y ayer asistimos a su funeral

jueves, 12 de febrero de 2015

La niña que no dormía, ni leía.

En una noche muy oscura,
Más oscura que todas,
Una niña no dormía,
Mientras pasaban las horas,

Como familia no tenía,
Que le diese dirección,
Ella ni leía ni dormía,
Por mirar televisión,

Cuando de repente,
Un suceso cautivo su mente.
Se había caído desde la repisa,
Zumbando un libro hasta el piso,

¡Que raro! la niña exclamó,
Siguió mirando la tele,
Y no leyó ni durmió,

Poco tiempo pasó,
Y como si fuera lanzado,
Contra la pared el libro se golpeó,
y en el piso el extraño libro se quedó,

¡Que raro! la niña exclamó,
Y la tele siguió mirando,
En vez de estar durmiendo,
Entonces la televisión se apagó,

La niña nada dijo,
Pero esta vez se asustó,

En la pared de su habitación,
Una delgada sombra negra la luna reflejó,

Intentó prender las luces,
Pero ninguna funcionó,
Fue hasta la habitación de sus padres,
Pero allí a ninguno halló,

Cuando pasó por el living,
Sobre la mesa el libro estaba,
Todo lo demás estaba oscuro,
Un rayo de luna lo iluminaba,

La niña llorando y gimiendo lentamente se acercó,
Y el extraño libro, era mismo que se cayó,
Una calma recorrió su cuerpo,
Cuando la niña al libro abrió,
Porque al abrirlo ¡oh misterio!
la luz a su casa volvió,

¡Qué raro! La niña exclamó,
Mientras volvía a su habitación,
Pero no leyó ,ni durmió,
Por mirar la televisión,











Mientras caminaba,
¡Uff! Suspiró,
Al ojearlo se dio cuenta,
Que el libro que llevaba.
Era de Edgar Allan poe,

Pensó en leerlo,
Al volver a su habitación,
Pero lo dejó en su mesita,
Por mirar la televisión.

Y el libro, en sus manos,
Ni bien la niña soltó,
Sentada sobre su cama,
La niña a oscuras quedó,

Sobre la pared de su habitación,
La delgada sombra grande se irguió,
¿Por qué miras la televisión,
En vez de dormir o leer? la delgada sombra preguntó,

la niña muda se quedó,
Mirando a la delgada sombra,

Que lentamente se acercó

Yo era un niño,
La sombra susurró,
Que hasta muy tarde en la noche,
Jugando en la computadora se quedó,




La niña cerró los ojos,
y nada se escuchó,
Se mantuvo en silencio,
Y una lágrima por su mejilla rodó,

La televisión y las luces,
Estaban prendidas cuando los abrió,

¡Que raro! la niña exclamó,
Sentada en la cama de su habitación.
¡Ha sido una pesadilla muy fea!
Y no leyó ni durmió,
Por mirar la televisión.

Cuando la pesadilla recordó,
Se preguntaba dónde habría quedado el libro,
De Edgar allan Poe,

La niña su cuello giró,
Para ver que el libro,
No estaba donde lo dejó,

Vio que la televisión tenía la pantalla en blanco,
Qué raro, se habrá acabado la programación, pensó,
Quiso decirlo en voz alta pero su voz, no salió.

Intentó dormir, pero ya no podía,
Sintió deseos irrefrenables de decirle a otros niños,
Que no se queden hasta tarde,
Si no es para dormir o leer,
Porque de lo contrario,
Algo malo puede suceder,
Y cuando miró al espejo de su habitación,
¡Que raro! la niña pensó,
Ahora era una sombra,
Ya nunca más pudo ver la televisión.

miércoles, 11 de febrero de 2015

¡Adiós!

Yo ya me lo decía,
Voy a morir de poesía,
Veo ya como se me está saliendo,
El alma, con suprema calma,
Por los poros del cuerpo se está yendo,
No la retengo,
Vete ya alma loca, se feliz,
Si lo soy yo por secretas materias,
¿Por qué no has de dar,
Un benévolo paseo,
¿Conmigo siempre has de estar?
¿Si te vas soy muerto? ya veo,

De todas maneras si quieres irte,
Nadie te retiene,
Ya la vida nada me debe,
Y en esta felicidad suprema,
No hay dolor,
Ni es posible que yo tema,
A la muerte,
Ni al hedor de faltar en la inmortalidad,
ni al no verte...

Si, temo,
Lo último decir no debo,
Si no quiero que de punta queden mis pelos,
¿no debo? no puedo,
Como una artista loca de lunares
en un tormento me encierro,
¿Amo? Así lo espero,
¡Cierto que moría de poesía!
No soy yo el que se despide,
Mi cuerpo está en la cama,
Roncando de manera insana...
¡Es mi alma la que escribe!

Es la síntesis de yo mismo,
La que cae contigo en un abismo,
Y no puedo entender, escritor lento,
Cómo cayendo por los precipicios
Puedo estar contento.

Esta locura de amar es incierta,
¿Si duele es cierta?
¿Vale más por doler?
¿Cómo esto puede ser,
Si mi mente entender intenta,
Entender, mente lenta,
El proceder, de esta indiferencia,
Que se torna suculenta,
Para el amor, pues la lleva en su escencia?

Yo, falto de cordura, no la llevo,
por no quererla llevar,
¡Razonable es lo que me va a pasar!
Porque ahora, de amar, me muero.

martes, 10 de febrero de 2015

El ansioso y el Sabio

El sabio le preguntó al ansioso, que se veía preocupado.
-¿Qué te pasa?
- No soporto más al mundo, no es para mí. Respondió rápidamente.
-¿No ves color en el mundo?
-No, no veo color, más bien yo veo todo de un gris cromático. Sentenció el ansioso, a lo que el sabio esbozó una sonrisa y respondió.
- El gris cromático es un color.

Las Aventura de The Pretty Pete, Un Play móvil valiente - Capitulo tres

De cuando nuestro héroe se encontraba en la guarida del endemoniado y pelúcheo Chiche y su resolución


Caracteres del capítulo anterior,
Chiche lo tenía en sus garras, y habían llegado a la cucha donde todos los males convergen


A Pete no le alcanzaban los ojos para mirar a su alrededor, ademas de no tenerlos, pues sólo eran dos redondeles de pintura sobre el plástico de su cara, pero llamémosle así.
El caniche abrió su mandíbula y nuestro héroe cayó entre los pedazos de juguetes haciéndolos volar por los aires con su caída, no se había golpeado, pero al ver al caniche pensó que pronto lo estaría, como cualquiera que conozca la impiedad de esa raza de pequeños demonios de algodón. Intentó cubrirse la cabeza con sus rígidos brazos y aunque en su rostro estaba pintada una sonrisa, no era tal.

El caniche abrió su mandíbula, otra vez, y dijo, ¡No temáis insignificante y plástico juguete!, Pete que estaba muy atento, pensó que sí habría un niño y aguzó el oído, porque el caniche continuó, Esto que véis aquí, oh imperecedero juguete, son mis antiguos rivales, todos uno a uno y entre varios quisieron desterrarme desta montaña de cuatro madéricas patas, y como ellos aquí vivir querían, ya a todos los véis durmiendo el sueño eterno. El play móvil estaba suspenso, no se atrevió a mover ni uno de los pocos movimientos que podía hacer: Estaba intranquilo por hallarse entre los pedazos ya sin movimiento de otros seres como él, también asombrado de que hablase español antiguo y un poco contento por ello, porque bien conocía él esa forma de referirse a causa de su libro favorito. Se acomodó de forma de estar de frente al Caniche, que estaba sentado sobre sus patas traseras y profirió, Gran Chiche de nívea y bruna cabellera, ahora opacado su brillo a causa de la oscuridad con la que nos cubre esta rara montaña, ¿Por qué me habéis traído a donde nos encontramos? Chiche lo miró directo a sus pintados ojos pero se mantuvo mudo por el espacio de interminables segundos y comenzó, Sé que no váis a creerme en esto que te diga, pero hace mucho tiempo, existió una raza de seres orgánicos. Pete no sabía qué era eso de orgánico pero no lo interrumpió, ellos andaban en máquinas construidas por ellos mismos, pues todo lo podían, todo lo que veis, joven juguete es todo paisaje por ellos creado. Tal era su poder.
Entiendolo bien, dijo Pete, pero y ¿el niño? ellos vivieron antes o después de él. El niño... ¡Era uno de ellos!
Pete se quedó como un Play inmovil y reinó el silencio por un buen rato, hasta que fué derrocado por las siguientes palabras de nuestro héroe, todo eso que me dices,Chiche, el de moño y corbatita, está muy bien pero mi pregunta sigue incontestada. El caniche Chiche de peluche le dijo, me ha enviado Sigmur el lemur. ¿Qué es un lemur?, ¡No me interrumpas juguete!, Pete se quedó más mudo que estatua, Debéis verlo, pues El aparato le ha dicho que me dijese, que yo te diga que vayas a verlo, Había quedado bien claro, ¿Dónde está?, al final de la encrespada escalera, yo os diré como subiréis.
Nadie jamas la había subido y al final de ella sólo había oscuridad, no creyó posible que alguien viviese allí arriba, no estaba seguro ni siquiera de que el caniche pudiese subirla.
El caniche tomó con los dientes un par de hélices con manubrio y dijo estas palabras, Estas herramientas mágicas a un sabroso Play movil aviador pertenecían, la escalera ya más no será inconveniente.
Pete se horrorizó, agarrado del manubrio aún estaban los dos plásticos dedos del play móvil aviador.
No os quedéis inmóvil, juguete, vamos. Nuestro valiente viajo otra vez en boca de caniche hasta el pié de la escalera, pero esta vez mucho más tranquilo, además, aunque no era seguro de nada, se había traído la mitad de una espadita verde transparente, que algunos locos en vez de usarla para jugar la utilizan para pinchar pequeños trozos de salchicha o similar.

El caniche se había ido moviendo la cola, las hélices estaban junto a él y su espadita en su mano de play móvil, alzó la vista hasta el final de la escalera, sólo se veía oscuridad.
El miedo ocupaba cada parte de su cuerpo, pero él era valiente.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Las aventuras de The Pretty Pete, el play móvil de Argentina pero de otro universo paralelo.

Pete, recién había salido de la caja y aunque pete vivía en argentina, se llamaba Pete porque su caja decía The Pretty Pete, y así todos le llamaban.
Pete, era muy renegado y detestaba estar equivocado, por ello, a pesar de su escasa movilidad pues sus piernas estaban fijas, las palabras -no- y -puedo- no estaban juntas en su manual de instrucciones para niños mayores a tres años. lo que trujéronle grandes tristezas de más pequeño cuando jugaba a la pelota en la alfombra y era objeto de burla por todos, especialmente Felipe, el dinosaurio, que le jugaba las bromas más pesadas. Sus manos que consistían en dos rígidos dedos más parecido a las tenazas de un cangrejo que a dos manos. Aún así corría los más grandes riesgos para aprender más, equivocarse menos, y en mayor medida para demostrar que el otro estaba equivocado. De todas maneras sólo hacía notar los errores ajenos con malicia y astucia sólo a aquellos que se mostrasen demasiado seguros y soberbios. El era como una especie de justiciero, porque había leído el Quijote y, en cierta medida el creía ser tan ilustre personaje, por ello siempre llevaba una sonrisa de mucha confianza. The Pretty Pete, el play móvil era adorado por todos.
Cierto día se encontró con Oscar, the combat car, que era párroco y estaba dando un discurso a un extremo de la alfombra y decía con grandes gestos: Crean en el niño! Si no creen en el niño, la furia de él, que es inconcebible, caerá sobre todos, e Irán a un lugar horrible, lleno de fuego y destrucción, y serán cegados por la oscuridad eterna, olvidados para siempre por todos.^Pero él los ama, así que ¡Mejor que crean en el niño!
  Pete no creía que hubiese un niño, pero sí creía en el reciclaje y se decía, en mi próxima vida quiero ser algo útil o musical. Cuando de pronto algo interrumpió los pensamientos de Pete, era Chiche! El endemoniado caniche de peluche. A Pete, ni el delicado moño en la cabeza, ni la graciosa corbatita en el collar de Chiche el caniche, ni mucho menos el juego de palabras con su nombre exhortaban de modo alguno el terrible pánico que tan contradictoria imagen le ocasionaba. Pete, era muy valiente, su corazón tan bravo y grande, si tuviera uno, podría compararse al del famoso espadachín escocés de la famosa película cuyo nombre es la combinación de las palabras valiente y corazón, pero en distinto orden. No obstante, si Pete pudiese temblar habría parecido en ese momento que ese play móvil tuviese epilepsia. El caniche, que estaba aburrido y molesto por haber llegado último en la repartición de razas caninas y por que le parecía a él o a ella (en estos perros no se distingue) que no había nacido acaso para dar y recibir amor, sino que sólo era un elemento del paisaje, como un accesorio o un bien cuya finalidad última, oscila entre una utilidad o una entrada para ser o aparentar algún tipo de condición social determinada, determinada por la posesión del mismo. Cuando vio que Pete, a pesar de su imposibilidad para que sus sentimientos fuesen expresados a través de su cuerpo, estaba agitándose furiosa e incesantemente, como si fuese un ser vivo que por obra o accidente recibe una descarga de voltios de doscientos veinte, lo tomó entre sus dientes, feliz de la vida, por que Chiche el endemoniado caniche de peluche había encontrado chiche nuevo. Al caniche endemoniado y de peluche no le importó que tal vez esta nueva adquisición pudiese estar sustituyendo algún deseo inconcluso en el trayecto de su vida, por lo que se dedicó a jugar con él y lo llevo hasta las tierras separatistas del living que estaban al borde de la revolución y separarse de la casa.

Mientras tanto, en un universo paralelo donde los seres vivos son seres orgánicos y no plásticos derivados del petróleo o caniches tan transgenicos como las semillas de monsanto. Una señora ya mayor, enojada, estaba frunciendo el ceño fuertemente para quejarse a la cajera de que le había cobrado mal, para luego retractarse y decirle que había llegado a esa conclusión a causa de la inflación la cual había aumentado tremendamente en los últimos tiempos según la radio que escuchaba religiosamente, aún antes de que la cajera le entregara el ticket. Pete, The Pretty play móvil tuvo el mismo sentimiento que la cajera de ese otro universo ficticio cuando el caniche lo tomó entre sus dientes y la señora puso sus productos sobre el mostrador. A un universo de distancia dos seres compartieron un mismo sentir, un inmenso *surror.





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* Surror, debido a mi incapacidad para explicar este sentimiento utilizaré esta palabra, que no es otra que la mezcla entre entre el horror, el terror y el sufrir tomado con resignación y no con enfado. O si es tomado con enojo, resignandose al instante en un resoplido interminable llevando los ojos al cielo.

lunes, 2 de febrero de 2015

¡Me dicta mi sentir que decirte debo!

Yo no escribo, me derramo sobre el papel,
Escribo en besos, en caricias,
Como si fuera en tu piel,
Como si me hiciera más digno de tales delicias,
Sorber, Y si mis manos queman,
Con el sólo hecho de escribir,
Cuando asirse de tus caderas fueran,
No sé qué pudiera ocurrir...

Porque más que el del Sol es tu fuego,
Y como el océano más profundo,
La liviandad dulce de las estrellas en ti veo,
Con la calidez suave del mundo,

¿Entonces cómo es que ser humano,
Si es que así llamarte puedo,
Me dicta mi sentir que decirte debo,
Que poseedora eres de más belleza,
Que Sol, Océano, mundo y estrellas...