lunes, 27 de julio de 2015

Noche sin Luna, luna sin sueño, sueño sin dormir, duermo sin descanso.

Ve a descansar,
Porque las pasiones irrefrenables,
No se detienen, fuertes, infinitas, inenarrables,
No pueden jamás parar,

Dales guía en la noche estrellada, 
Maniobra su proa en la tormenta desdichada,
Enciende sus parabilos entre la parafina ocultados,
Y jamás los dejes apagar.

Que guiados, maniobrados y encendidos,
Las corrientes de las pasiones y sus hilos,
darán grandes frutos en la gran cesta de los malentendidos.

Y cuando así no sea,
Y puedas parar,
Y entre los hilos del baile las manos se vean,
Ve a descansar.

jueves, 16 de julio de 2015

Lila.

Ayer por la noche un sueño llegó a mi almohada,
En cuatro patitas venía, de blanco, de negra y babeada,
Mis penas trocó en alegría,
El ver que me reconocía,
Haciendo el ladrido característico,
Donde demostraba que me amaba,
Mi antigua perrita, Lila, que a veces mordía,

Dicen que el mayor bien es pequeño,
Y que lo importante es lo que queda,
De lo que ya se ha ido,
A donde ya no se vuelva,

Y eso es justamente lo que recuerdo,
Lo que extraño, el juguete que muerdo,
Cuando debajo de la mesa jugaba,
Y de dinosaurio ella hacía,
Porque del mismo tamaño éramos esos días,
Y cuando me perseguía,
Ahi demostraba, que me amaba,
Mi antigua perrita Lila, que a veces me mordía,

Yo le decía,
-¡Está con piña lililiiiii!
Y ella con una piña entre los dientes, corría,
No sabría ella el por qué,
Ni yo tampoco, sólo sé que llovía,
Y que mojado no poco,
Detrás de ella yo andaba,
Que como su cola la seguía,
Por ese momento sé yo que me amaba,
Mi antigua perrita Lila, que a veces me mordía,

¿Por qué anoche simulaste,
Cuerpo y voz en dicha semejante?
Si aquella noche ultrajante,
En donde te sostuve hasta que me dejaste,
Que sin moverte te fuiste,
Que de mis brazos te escapaste,
A pesar de abrazarte con una fuerza,
Que yo no tenía, más toda la mía,
Para que conmigo te quedaras,
¿No son fingidas sombras vanas,
discutir con el displicente?
¿Es que es implicante,
Al hecho de vivir,
Tener algo o alguien contra quién arguir?
Brazos con los que hice un lecho,
de rocas y ramas,
Brazos con los que te acosté bajo un techo,
de estrellas entrelazadas,
En noche demasiado fría,
Con mis manos de tu sangre teñidas,

Ahora que abrazarte quiero,
Que sé que hay piñas por todo el suelo desparramadas,
No te tengo, aunque sé que me amabas,
Como yo, que sé que me diste vida cada segundo de tu vida,
Blanca y negra perrita Lila, que a veces me mordía.

Es tan sutíl, está tan a la vista,
Sin embargo no se nota:
¡Cuánto que vale la vida!

sábado, 4 de julio de 2015

La flor de Boedo. II

¡Que me disculpe señorita!
Por no poderme callar,
Es que a escribirte mi esencia me incita,
Y tales impulsos no puedo parar,
Más también manifestar,
que allá sea primavera no es una casualidad,
Pues hay otra posibilidad más que la simple rotación del sol, vea,
El sol en primavera dura más,
las flores florecen y eso es lo normal.
Habránse, sin duda, sus ojos con el sol confundido,
Su sonrisa y sus colores,
Con el florecer tan bello de las flores,
El rocío que acaece en la mañana antes de que se esfume,
Con el suave y, seguramente, dulce aroma de su perfume.
Pero si la tierra acaso realmente esta de forma tal,
En que ya era primavera cuando usted arribó,
¡valgame cielos que no hay allá una primavera!
Hay dos...

La flor de Boedo I

(Toda página en blanco es un desafío para el que quiera tomarlo y escribir. Es un salto al vacío. Es atreverse a salir de la cotidianidad rutinaria y agobiante para hacer algo diferente. Hay un mundo de posibilidades por delante de los ojos dispuestos a sacar la vista del celular, alzar la cabeza y mirar.

Escrito que no es mío y esperando confirmación del autor.)

 
Se que no podías saber, Pero las páginas en blanco son la kriptonita de mi ser... Te reirías por el drama, De Qué hago cuando tengo, Cuando una propaganda con mi mano detengo, Desde Mis ojos una lágrima se derrama. Pensando en el poema que pudo ser, o la carta de amor que con ella pudieron hacer, Atesorándola para siempre junto al corazón de una doncella, entonces tomo la hoja menos hermosa, la más rotosa y la vuelvo la carta más bella, Se que es poco común hacer caridad con los papeles, no estoy seguro de que tengan sentimientos esos pliegues, ¡Ay! No se que demonio me haya iluminado, pero cada cosa nueva, es una hoja en blanco, Es ese desafío, es al vacío, un salto. ¡Como bien dices! y Qué raro que mi afición por el blanco papel predices! Para mí, un oasis en medio del desierto, Si en algo a decir acierto, Es que no he leído un poema en innumerables segmentos de tiempo, Y aunque los buque atento, Agradezco el haber estado de poesía  sediento, Por ser dulce elixir de mi sentir, este momento...