En una noche muy oscura,
Más oscura que todas,
Una niña no dormía,
Mientras pasaban las horas,
Como familia no tenía,
Que le diese dirección,
Ella ni leía ni dormía,
Por mirar televisión,
Cuando de repente,
Un suceso cautivo su mente.
Se había caído desde la repisa,
Zumbando un libro hasta el piso,
¡Que raro! la niña exclamó,
Siguió mirando la tele,
Y no leyó ni durmió,
Poco tiempo pasó,
Y como si fuera lanzado,
Contra la pared el libro se golpeó,
y en el piso el extraño libro se quedó,
¡Que raro! la niña exclamó,
Y la tele siguió mirando,
En vez de estar durmiendo,
Entonces la televisión se apagó,
La niña nada dijo,
Pero esta vez se asustó,
En la pared de su habitación,
Una delgada sombra negra la luna reflejó,
Intentó prender las luces,
Pero ninguna funcionó,
Fue hasta la habitación de sus padres,
Pero allí a ninguno halló,
Cuando pasó por el living,
Sobre la mesa el libro estaba,
Todo lo demás estaba oscuro,
Un rayo de luna lo iluminaba,
La niña llorando y gimiendo lentamente se acercó,
Y el extraño libro, era mismo que se cayó,
Una calma recorrió su cuerpo,
Cuando la niña al libro abrió,
Porque al abrirlo ¡oh misterio!
la luz a su casa volvió,
¡Qué raro! La niña exclamó,
Mientras volvía a su habitación,
Pero no leyó ,ni durmió,
Por mirar la televisión,
Mientras caminaba,
¡Uff! Suspiró,
Al ojearlo se dio cuenta,
Que el libro que llevaba.
Era de Edgar Allan poe,
Pensó en leerlo,
Al volver a su habitación,
Pero lo dejó en su mesita,
Por mirar la televisión.
Y el libro, en sus manos,
Ni bien la niña soltó,
Sentada sobre su cama,
La niña a oscuras quedó,
Sobre la pared de su habitación,
La delgada sombra grande se irguió,
¿Por qué miras la televisión,
En vez de dormir o leer? la delgada sombra preguntó,
la niña muda se quedó,
Mirando a la delgada sombra,
Que lentamente se acercó
Yo era un niño,
La sombra susurró,
Que hasta muy tarde en la noche,
Jugando en la computadora se quedó,
La niña cerró los ojos,
y nada se escuchó,
Se mantuvo en silencio,
Y una lágrima por su mejilla rodó,
La televisión y las luces,
Estaban prendidas cuando los abrió,
¡Que raro! la niña exclamó,
Sentada en la cama de su habitación.
¡Ha sido una pesadilla muy fea!
Y no leyó ni durmió,
Por mirar la televisión.
Cuando la pesadilla recordó,
Se preguntaba dónde habría quedado el libro,
De Edgar allan Poe,
La niña su cuello giró,
Para ver que el libro,
No estaba donde lo dejó,
Vio que la televisión tenía la pantalla en blanco,
Qué raro, se habrá acabado la programación, pensó,
Quiso decirlo en voz alta pero su voz, no salió.
Intentó dormir, pero ya no podía,
Sintió deseos irrefrenables de decirle a otros niños,
Que no se queden hasta tarde,
Si no es para dormir o leer,
Porque de lo contrario,
Algo malo puede suceder,
Y cuando miró al espejo de su habitación,
¡Que raro! la niña pensó,
Ahora era una sombra,
Ya nunca más pudo ver la televisión.