¡Dichosos aquellos que culminarán sus penurias ambientales en el calor de un brebaje, en el resguardo de la tormenta insaciable y junto al fuego de la amistad!. Cuando a mí en medio del huracán del transporte público, en medio de tormentas ferroviarias, inertes e inhóspitos páramos desolados, tan fríos y tan grises como el día, y sino más que el corazón de sus habitantes, me esperan.
¿cuántos deseos de viajar, cuando empapado del envenenado humo de cálculos semejantes e interrogaciónes símiles, me pueblan?
No hay comentarios:
Publicar un comentario