sábado, 4 de julio de 2015

La flor de Boedo. II

¡Que me disculpe señorita!
Por no poderme callar,
Es que a escribirte mi esencia me incita,
Y tales impulsos no puedo parar,
Más también manifestar,
que allá sea primavera no es una casualidad,
Pues hay otra posibilidad más que la simple rotación del sol, vea,
El sol en primavera dura más,
las flores florecen y eso es lo normal.
Habránse, sin duda, sus ojos con el sol confundido,
Su sonrisa y sus colores,
Con el florecer tan bello de las flores,
El rocío que acaece en la mañana antes de que se esfume,
Con el suave y, seguramente, dulce aroma de su perfume.
Pero si la tierra acaso realmente esta de forma tal,
En que ya era primavera cuando usted arribó,
¡valgame cielos que no hay allá una primavera!
Hay dos...

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