En el nombre de la fermosa caballería andante,
Quien horribles palabras profiere, aquestos títulos no adquiere, y a ese mejor espante.
Porque las palabras dejan moretones en el aire y si puños se asemejan a palabras. También son imperdonables
Que aunque las palabras se olviden y los moretones se vayan,
El respeto es del barco su carcasa e imposible es que no se hunda cuando falta
Y también son imborrables en el honor, sus manchas.
Posdata después del poema: Ya no hay distinción entre caballero o dama que aunque antaño las había, ya de aquestas direferencias no hay que ni un ardite valgan
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