martes, 29 de julio de 2014

Quien sucesos labra

¡Ay! Que injusticia nubla el pensamiento,
Al corazón atenaza,
Y el vivir se escapa,
Por la interpretación mala en un breve momento,

¡Qué inmensa emoción me inflama,
Qué prodigio, de calidad no vana,
Ha venido a soplar maliciosamente,
El influjo pasional, el estirpe de mi llama!

Que caprichoso es el destino,
Que nos deja en lugares,
En sombras de oscuridad ejemplares,
Por la injusticia de un desatino,

¡Cuidad, mortal, el sublime valor de la palabra,
Pero veréis ya que al fin es inútil,
Ya veis que la cuide yo y fue fútil,
Pues con injusticia me trata quien sucesos labra,

Que azaroso inmerecido,
Ya ves, destino, que no me doblegas,
Y en vez de gozar el día,
¡Estoy blandiendo penas!

No será! ¡pardiez que no!
¡Aunque me veas!
Usaré esto que me quitas,
Para enhebrar poemas,

Y si me quitas las aventuras,
Por el rumor de una confusión,
Y me quitas la felicidad,
Por una neblinosa declaración,

Ya no me importa,
Lo que me quitaste en alegría,
He de compensarlo todo,
Con mi más sentida poesía.

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