miércoles, 13 de agosto de 2014

Ay luna

Ay noche que en mi corazón fermentas,
¿Es que a mis sueños animas y alimentas?
¿Qué te he hecho?
No me dejas dormir, me inspiras,
En mi espíritu respiras,
Como la penumbra que me va a perseguir,
¿Pero qué es lo que en la lóbrega oscuridad se cierne,
Que a la razón o al sentimiento concierne,
Como un fantasma que no para de arguir,
Como un fuego que no se puede extinguir,
Danzarina llama de luz de luna,
Que cae de la altura en compás estrambótico,
Para zurcir en el espíritu herida alguna, dejando en el alma un tatuaje caótico?
Extraña peripecia nula, discutirle a la luna, quizás, ¿acaso algún día en el inagotable mar del estremecedor sentir, dejará, en momento dado, de llamar a la tempestad y hacer a su fulgor reir?

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