Azar de coincidencias, es la vida increíble incongruencia, trazada por el anhelo, asombroso de saber que puedo,
Realizar todo cuanto deseo,
Que si no lo hago muero,
Y sin morir camino,
Y sin vivir respiro,
E intento salir, de la rueda de los, días, de esta ruleta de las semanas, y con cautelosa osadía planear el planeado día, donde se extiende el descanso y propenso uno a planearlo, planea aquel día y descansa las horas convenidas, para luego utilizar lo máximo del día, que al finalizar la planeada improvisación se competirá al día siguiente, quien la pasó mejor. Y pasan los días, días del motor apacible que calma mi sentir,
Del cansancio constante de mi tiempo en libertad,
De ser la posibilidad, de cambiar y no el cambio sucediendo, de ser la probabilidad de crecer un poco, sin perder todo lo otro, de esperar, y un paso seguro dar, y no saltar, de tener el control de nada y la seguridad de todo. La seguridad pesada, la adivinanza segura de acertar el mañana, adivinar, antes de vivir, lo que hacer y sentir sucederá, sin saber si algo lo interrumpira. Con la esperanza de que así siga, con el terror de que así siga, que siga la terrorífica esperanza, de que la locura prosiga.
jueves, 14 de agosto de 2014
La seguridad pesada
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