Yo no escribo, me derramo sobre el papel,
Escribo en besos, en caricias,
Como si fuera en tu piel,
Como si me hiciera más digno de tales delicias,
Sorber, Y si mis manos queman,
Con el sólo hecho de escribir,
Cuando asirse de tus caderas fueran,
No sé qué pudiera ocurrir...
Porque más que el del Sol es tu fuego,
Y como el océano más profundo,
La liviandad dulce de las estrellas en ti veo,
Con la calidez suave del mundo,
¿Entonces cómo es que ser humano,
Si es que así llamarte puedo,
Me dicta mi sentir que decirte debo,
Que poseedora eres de más belleza,
Que Sol, Océano, mundo y estrellas...
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