sábado, 14 de febrero de 2015


Le escribiré 
Ella no me deja nunca,
y aunque me hace doler,
Al menos me es fiel siempre,
Es maravillosa,
Pero amarga
Y no es sólo mía
No me deja nunca a mí, Pero a los otros tampoco
Está en todas partes,
Pero idee un lenguaje, 
Una forma de hablarle
Porque ella es muda
Bah no es muda, pero habla con la boca de otros 
Porque no tiene boca
O si la tiene es la ausencia de esa misma boca,
Hablo de la tristeza, De la soledad
Y yo le hablo con poesías
De las más bellas Que hay en la vida
Y ella no me contesta, porque es fría, pero se torna menos doliente,
esa fatídica deidad,
que no es otra que la soledad...
Es perfecta para mí
Porque es una felicidad futura
Y a mí me gusta la felicidad,
Quien más sufre la soledad, más goza de la compañía.
¿Por qué?
Porque luego,
Un roce,
Que para otros sería trivial,
Se vuelve para mí,
un bálsamo de, ensoñaciones...
 
Por eso, un beso,
no es un beso para mí,
es un vórtice,
Hacia otra dimensión,
Es el gusto de los labio,
entretejidos por la imaginación, es la melodía de las lenguas en el concierto de la respiración.
Es una forma de experimentar la calma,
y sorber
al borde de los labios...
¡El Alma!
Por eso no es tan terrible sufrir,
Porque la nueva experiencia,
La que va a venir,
aunque sea trivial,
quien ha sufrido horrores,
la encuentra angelical.

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